Rouge Elea
Rouge Elea inicia su recorrido en 2003 desde el circo, y con los años ha ido hibridando su lenguaje con la danza, la música y la palabra dicha. La compañía extrae buena parte de su material de un proceso continuo de trabajo de campo, encuentros y grabaciones sonoras, y construye unas dramaturgias que conectan el gesto escénico con los territorios, las memorias y las personas.
Instalada en el País Vasco desde 2014, Rouge Elea trabaja con un equipo artístico transfronterizo y una escritura atravesada por diversas lenguas. Crea regularmente espectáculos para el espacio público, con una predilección especial por los árboles, los paisajes naturales y aquellos lugares abiertos donde la realidad cotidiana puede transformarse en experiencia escénica.
Los espectáculos de Rouge Elea exploran una poética situada en la encrucijada entre el circo aéreo, la danza, la música y los objetos. La compañía investiga formas artísticas diversas con la voluntad de interrogar el mundo y al ser humano en toda su complejidad. Así, piezas como Calao abordaban la libertad desde el circo aéreo y la música en directo; À la poursuite du vent, inspirada en testimonios de mujeres, evocaba una idea de libertad en femenino; Biutz se adentraba en la cuestión de las fronteras a partir de materiales reales recogidos en Ceuta y en Marruecos, con una colaboración visual de Zazpi T’erdi; Ronde trataba las relaciones entre hermanos y hermanas mediante el cuerpo, el circo, la música en vivo y las palabras de niños entrevistados; y en Zuek y Aquest és el color dels meus somnis se abría y se cerraba un trabajo sobre la memoria familiar, desde el cineconcierto íntimo hasta un viaje escénico de gran formato sobre los ancestros y la memoria.
Lurruna
Residencia abril de 2026
rougeelea.com
Coescrita por Corine Cella y Ander Fernandez, con el apoyo de Laurent Gauthier en la investigación sobre suspensión y amarres, Lurruna se despliega al aire libre, preferentemente en un espacio arbolado —una plaza, un parque o un jardín—, y se construye en dos partes. La primera se ancla en la realidad tangible del lugar y abre preguntas sobre la inmensidad del universo, lo sublime y la pequeñez de nuestra existencia. La segunda invita al público a un espacio de diálogo e interacción colectiva: ¿estamos aquí juntos por las mismas razones? ¿Compartimos dudas, deseos o intuiciones semejantes?
La residencia en El Canal se inscribe en la recta final de creación de la primera versión del espectáculo. Durante este proceso, la compañía trabajará sobre todo en exterior y aprovechará la estancia para probar ideas de interacción con el público.
Lurruna es una pieza seleccionada dentro de la convocatoria del Programa EKO – Pirineus de Circ.















